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La peri y la posmenopausia: una etapa de transformación, no de pérdida

  • 18 may
  • 2 min de lectura

Durante muchos años, la peri y la posmenopausia fueron vistas como una etapa inevitable de deterioro físico y emocional.


Sofocos
Insomnio
Aumento de peso
Cambios de humor
Pérdida de energía
Niebla mental

Y aunque estos síntomas son comunes, normalizarlos no significa que debamos resignarnos a vivir así.


Hoy la ciencia nos muestra algo muy diferente:

la peri y la posmenopausia son una transición biológica compleja que puede vivirse de una forma mucho más consciente, fuerte y saludable cuando entendemos qué está pasando dentro del cuerpo.

LO QUE REALMENTE SUCEDE EN ESTA ETAPA


Con la disminución progresiva del estrógeno y la progesterona, ocurren cambios importantes en múltiples sistemas del organismo:


  • Disminuye la masa muscular

  • Cambia la sensibilidad a la insulina

  • Se altera la microbiota intestinal

  • Aumenta la inflamación

  • El sueño se vuelve más ligero o fragmentado

  • El cuerpo responde distinto al estrés

  • Puede disminuir la densidad ósea


Muchas mujeres sienten que “ya no reconocen su cuerpo”

PERO ESTO NO SIGNIFICA QUE SU CUERPO ESTÉ ROTO.


Significa que necesita nuevas estrategias.


El músculo: tu nueva hormona

Uno de los cambios más importantes durante esta etapa es la pérdida progresiva de músculo.


Y esto va mucho más allá de lo estético.


EL MÚSCULO PARTICIPA EN:


  • La regulación de glucosa

  • El metabolismo

  • La sensibilidad hormonal

  • La salud ósea

  • La energía

  • La longevidad


POR ESO EL ENTRENAMIENTO DE FUERZA DEJA DE SER OPCIONAL


Desarrollar músculo durante la peri y la posmenopausia puede ayudar a:


  • Mejorar la composición corporal

  • Reducir resistencia a la insulina

  • Disminuir inflamación

  • Mejorar estado de ánimo

  • Fortalecer huesos

  • Aumentar energía y estabilidad emocional


Hoy sabemos que el músculo funciona como un órgano endocrino que libera mioquinas, moléculas con efectos antiinflamatorios y protectores para el cerebro y el metabolismo.


La microbiota también cambia


Muchas mujeres notan más inflamación abdominal, estreñimiento, antojos, fatiga o sensibilidad digestiva durante esta etapa.


Y no es casualidad.


La microbiota intestinal tiene una relación directa con las hormonas femeninas, especialmente con el metabolismo del estrógeno.


Cuando existe desequilibrio intestinal:


  • aumenta la inflamación,

  • empeora la absorción de nutrientes,

  • se altera la producción de neurotransmisores, y el cuerpo maneja peor el estrés y los cambios hormonales.


Por eso cuidar la salud intestinal se vuelve fundamental.


Comer menos no siempre es la respuesta

Uno de los errores más comunes es entrar en restricciones extremas o vivir contando calorías.


En esta etapa, el cuerpo necesita nutrición estratégica, no castigo.


La proteína adecuada, las grasas saludables, la fibra y los carbohidratos funcionales tienen un impacto enorme en:


  • la energía

  • la saciedad

  • el músculo

  • el cerebro

  • las hormonas

  • la inflamación


La meta no es “comer menos”. La meta es aprender a nutrirte mejor.

Tu renacer femenino


La peri y la posmenopausia pueden convertirse en una oportunidad para reconectar contigo misma desde un lugar más profundo y consciente.


No para exigirte más.

No para pelearte con tu cuerpo.

Sino para aprender a escucharlo.


Porque muchas veces el verdadero cambio comienza cuando dejamos de sobrevivir… y empezamos a honrarnos.


Y quizá ese sea el verdadero renacer femenino.


Lilian Abadi HCF

Salud funcional | Microbiota | Cuerpo, mente y alimentación

 
 
 

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